El amor, el amor…

Hace varios años, cuando disfrutaba de las épocas adolescentes, leí la novela El hombre que calculaba de Malba Tahan. En realidad está firmado por un pseudónimo, ya que es de un brasileño de nombre Júlio César de Mello e Souza, quien considerando que nadie es profeta en su tierra, decidió firmarlo así para que lo lean… y en verdad lo leyeron.

El libro trata de un hombre que vive en el medio oriente. Sabio y hombre de paz, va resolviendo problemas cotidianos con la ayuda de las matemáticas y ganándose la admiración y aprecio de personas importantes. Al final se enamora de una cristiana y se convierte, casándose con ella y teniendo una vida y final feliz. Por cosas de la vida, dándose la narración en un entorno musulmán, encontré un texto que me llamó la atención, y me ha gustado desde entonces. La cantaba esta chica cristiana, y es el que sigue:

“Aunque hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si me falta el amor seria como bronce que resuena o campana que retiñe.
Aunque tuviera el donde de profecía y descubriera todos los misterios -el saber más elevado-, aunque tuviera tanta fe como para trasladar montes, si me falta el amor nada soy.
Aunque repartiera todo lo que poseo e incluso sacrificara mi cuerpo, pero para recibir alabanzas y sin tener el amor, de nada me sirve.

El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla. No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo.
No se alegra de lo injusto, sino que se goza en la verdad. Perdura a pesar de todo, lo cree todo, lo espera todo y lo soporta todo.”

Y abajo citaba: 1 Corintios 13, 1-6.

Hasta aquel entonces no había leído esa cita, pero desde ese momento la he tomado en cuenta para muchas cosas. Ya que trata sobre el amor, y el amor es mas grande que el referirnos a una pareja, entonces la cita es aplicada para muchas situaciones: familia, amigos y personas que incluso podemos no conocer.

Ya que cuando nos referimos a amor casi siempre lo que pensamos es en nuestra otra mitad, incluso esta magnífica definición nos puede ayudar a determinar si la persona con la que compartimos tantas cosas es la indicada: si es paciente, demuestra comprensión, sin interés, justa, si sabe esperar y puede soportar penurias y tristezas por la otra persona, entre tantas otras cosas.

Y es que finalmente todos queremos ser felices, y muchas veces concebimos esa idea con la posibilidad de encontrar a esa persona ideal.

Si pes, el amor de la media-naranja: